
En el marco de las celebraciones por Fiestas Patrias, conviene mirar al Perú con una perspectiva más amplia y reflexiva. No cabe duda de que enfrentamos grandes desafíos: siete de cada diez trabajadores peruanos se encuentran en la informalidad laboral, sin acceso pleno a beneficios ni protección social comexperu.org.pe. Asimismo, más de 9 millones de peruanos viven en situación de pobreza, luchando a diario por cubrir necesidades básicas departamento-ciencias-sociales.pucp.edu.pe. Persisten enormes brechas en salud, vivienda y educación que limitan las oportunidades de muchos compatriotas. Estos hechos suelen acaparar titulares negativos y dibujan un panorama complejo.
La otra cara de la economía popular peruana
Sin embargo, el Perú tiene otra cara no siempre visible en las noticias: un país dinámico, resiliente y en movimiento, incluso desde la informalidad. A pesar de las dificultades estructurales, los peruanos han adoptado masivamente la tecnología y mantienen vivo el motor del consumo interno:

Todas estas tendencias ocurren en un país donde el consumo privado representa alrededor del 65% del PBI nacional amcham.org.pe. En otras palabras, son las compras y gastos de las familias ?muchas de ellas desde la informalidad? las que sostienen gran parte de la economía. Incluso en épocas de desaceleración o crisis, ese empuje interno provee un colchón de resiliencia: se ve en el movimiento de los mercados, en el vaivén de los negocios barriales, en los taxis comprados a crédito que siguen circulando y en los miles de emprendimientos que nacen para atender a un consumidor peruano siempre activo. La economía popular ?formal o no? ha demostrado ser creativa y resistente, adaptándose a la adversidad con ingenio.
Construir puentes hacia la formalidad e inclusión
Entonces, si la capacidad, el empuje y la vocación de progreso existen en la gente, ¿qué es lo que falta para dar el siguiente gran paso? La respuesta no es nueva pero sí urgente: faltan puentes. Puentes que conecten esa energía y resiliencia de la economía informal con las oportunidades y seguridades de la formalidad. Puentes hacia el financiamiento formal, que permitan a un microempresario informal acceder a un crédito en mejores condiciones. Puentes hacia la salud y la protección social, para que ningún trabajador ?sin importar su situación laboral? quede desamparado ante una enfermedad o vejez. Puentes hacia la capacitación y la educación de calidad, de modo que los jóvenes de sectores populares puedan acceder a empleos mejor remunerados y productivos. En suma, puentes que integren a esos millones de peruanos luchadores al circuito virtuoso de la economía formal, sin apagar su espíritu emprendedor.
¿Y quiénes deben tender esos puentes? Aquí el llamado es a todos nosotros. Al Estado, por supuesto, le corresponde liderar con políticas públicas inteligentes y eficaces para la formalización e inclusión. Pero también a los empresarios y emprendedores nos toca innovar en soluciones adaptadas a la realidad de la economía popular: servicios financieros flexibles, plataformas digitales simplificadas, programas de capacitación en oficios, etc. Como ciudadanos, podemos apoyar consumiendo productos locales, exigiendo mejoras en la gestión pública y reconociendo el valor de ese trabajo que muchas veces es informal pero esencial en nuestra vida cotidiana.
En estas Fiestas Patrias, recordemos que el Perú avanza gracias a su gente. Lo que mueve al Perú es su gente ? su capacidad de levantarse cada día a pesar de las carencias, de inventar oportunidades donde parece no haber ninguna, de nunca perder la fe en un mañana mejor. No nos falta capacidad ni esfuerzo; nos faltan puentes. Construyámoslos juntos, porque el Perú que soñamos se lo merece y porque cerrar las brechas beneficiará a toda la nación. Es el momento de convertir la resiliencia en transformación.
¡Felices Fiestas Patrias, Perú! Que este aniversario patrio renueve nuestro compromiso de trabajar unidos por un país más inclusivo, más próspero y más justo para todos. Cada pequeño negocio informal que sale adelante, cada familia que accede a internet o educación, cada emprendedor que persevera, es motivo de orgullo y esperanza. Sigamos tendiendo puentes para que el próximo año seamos un Perú con más oportunidades y menos barreras, un Perú que verdaderamente avance con todos sus ciudadanos de la mano.